
Declaración conjunta de Esperanza Revolucionaria y Socialista, Círculo de Trabajadores, Agrupación Facón Grande Patagonia Rebelde, Organización de Izquierda Revolucionaria
Las declaraciones de Milei sobre Malvinas son sintomáticas y pone las cosas blanco sobre negro, utilizó una cadena nacional, práctica poco habitual, para balbucear una sarta de estupideces que, si bien son propias de este personaje, deja al descubierto una vez más su total orfandad política. Frente a la constatación del repudio de las masas, el creciente enojo de las mismas y su lógica consecuencia, el nerviosismo creciente de la patronal y el imperialismo sobre la estabilidad del capitalismo semicolonial a mediano plazo salió apresuradamente con una fábula que busca mantener la iniciativa en la agenda pública y en consecuencia la confianza de al menos un sector de la gran burguesía.
La constatación del fuerte sentimiento a favor de la recuperación de Malvinas fue un golpe brutal para la burguesía y su actual gobierno al punto de verse en la necesidad de intentar colocarse en una posición nacionalista que no logró convencer a nadie. La patronal comienza a estremecerse y apurando a los políticos peronistas y centristas a que dejen de lado sus diferencias y preparen un eventual recambio de Milei.
Poco importa que el gobierno haya utilizado Malvinas para hacer pasar el plan de Trump para esa base militar y la Patagonia en la construcción de su último refugio contra sus enemigos imperialistas BRICS a la ofensiva, de hecho la decisión de la última dictadura en 1982 de invadir Malvinas fue acordada con USA en la persona del secretario de estado Alexander Haig, ya que el gobierno de USA se hallaba entonces en conflicto con Gran Bretaña por la competencia en la venta de armas por un lado y la extrema debilidad del gobierno de Margaret Thatcher, cuyo partido conservador estaba buscando su recambio.
El enorme apoyo en los pueblos de toda América y la simpatía que despertó en los cinco continentes, obligaron a Reagan a rever su táctica de presión y brindar todo su apoyo a Gran Bretaña que no podía ganarle una guerra ni a Suiza.
El claro posicionamiento del grueso de los trabajadores y oprimidos en Argentina, a quienes el árbol nunca les tapó el bosque, entendieron que el carácter reaccionario y oportunista de la dictadura en crisis era SECUNDARIO respecto a la defensa del territorio nacional frente al imperialismo, por eso apoyó con todo y eso fue correcto ayer y HOY.
Por supuesto esto no fue del agrado de la burguesía, la pequeño burguesía ilustrada y aún la mayoría de la izquierda ex trotskista, que al día de hoy sigue con su política de desmalvinización, sosteniendo que apoyar la guerra contra los imperialistas era apoyar a la dictadura que enviaba a nuestros jóvenes a la muerte, como si la lucha contra el imperialismo se resolviera pacíficamente en los tribunales de la ONU.
Es esa misma izquierda que hoy se regodea con el apoyo del pueblo a la recuperación de Malvinas, la que desde 1983 se limitó a publicar breves artículos cada 2 de abril sólo para cumplir, sin haber impulsado jamás actos y movilizaciones llamando al pueblo a recuperarlas.
Los ingleses ganaron una guerra contra las fuerzas armadas argentinas dirigidas por una dictadura subordinada a USA, quienes pensaron que en una semana se sentaban a negociar y no pasaba nada. Inglaterra perdió la mitad de su marina y le costó 2 meses retomar las islas contra una defensa militar argentina dirigida por sus propios enemigos y cuyos comandantes sólo ¨lucharon¨ contra activistas de izquierda, sindicales y de derechos humanos y con una tropa deliberadamente desarmada y destinada a ser derrotada de antemano.
Esa misma dictadura que por supuesto siquiera expropió las empresas inglesas y siguieron pagándole la deuda soberana. ¿Es eso pelear? ¿Es eso intentar ganar? Ya en democracia, los políticos de la burguesía convalidaron la derrota y cesión de los territorios con el pacto de Madrid en 1989 y la ley peronista 24184 de 1992. La misma canalla que al día de hoy sigue encubriendo el hundimiento del ARA San Juan en 2017.
De nuevo, nuestra clase dominante cipaya desde la colonia hasta hoy, con sus representantes políticos tanto conservadores como populistas jugaron, juegan y jugarán para el enemigo. Nuestro jefe -hoy USA- dice a través del gobierno semicolonial argentino que “debemos” poner nuestra Patagonia al servicio de cuidar sus intereses contra sus enemigos BRICS y que toda nuestra economía debe ser consistente con eso, es decir más hambre y miseria, además de la entrega.
Es por esto que si deseamos vivir mejor debemos asumir que, eso sólo será posible a condición de tomar control de nuestro territorio y de sus medios de producción; traducido: debemos echar a los imperialistas de nuestros territorios y expropiar todos sus bienes poniéndolos bajo administración directa de sus trabajadores.
Para eso hay que romper con el peronismo y sobre todo con la burocracia sindical traidora y millonaria; los trabajadores debemos organizarnos en nuestros lugares de trabajo pública o clandestinamente con la finalidad de echar a la burocracia sindical y recuperarlos para ponerlos a trabajar para nuestros intereses.
Y la izquierda, si en verdad desea el apoyo de los trabajadores para un futuro gobierno, debe ser seria y llamar hoy a organizar la recuperación armada de Malvinas –cosa que pensamos no realizará- y para ello es imprescindible tirar abajo el gobierno de Milei, expropiar las empresas inglesas y multiplicar el impuesto a los ricos para pagar el gasto de la reindustrialización necesaria que absorba a todos los desocupados de la nación.
09/09/2026.