La socialdemocracia, NO es socialismo

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La socialdemocracia se distingue por su colaboracionismo de clase y su vacilación política, incluso aunque realicen acciones “radicales”. También llegan a rendir pleistesía al institucionalismo.

Lenin sostenía que la socialdemocracia había traicionado el marxismo al buscar modificar el sistema capitalista mediante reformas legales en lugar de derrocarlo por la vía revolucionaria

Hoy la socialdemocracia occidental pretende esconderse tras la careta de “socialistas democráticos”, pero ni son socialistas ni son democráticos, el socialismo sólo es posible mediante la revolución y la democracia burguesa es una dictadura de clase que impide una democracia real.

Los partidos socialdemócratas europeos traicionaron el internacionalismo proletario al apoyar las guerras de sus respectivos gobiernos burgueses (IGM y IIGM), así, los socialdemócratas se convirtieron en socialimperialistas, al lado de liberalistas ‘de izquierda’, nacionalistas y otras corrientes burguesas.

La socialdemocracia cree falsamente que el Estado capitalista es neutral en la lucha de clases y podía ser utilizado para construir el socialismo, cuando en realidad el Estado es un instrumento de opresión de clase que debe ser destruido y reemplazado por un gobierno de los consejos obreros y populares, a la justicia real y a los ecosistemas les estorba el capitalismo.

La postura moderada y colaboracionista de estos partidos significó la quiebra ideológica y política de la Segunda Internacional, lo que hizo imperativa la creación de una nueva internacional de carácter netamente comunista (la Tercera Internacional o Komintern).

Hoy la socialdemocracia ni siquiera realmente se plantea el socialismo, las corrientes socialimperialistas se colocan de uno u otro lado de los bloques imperialistas (occidental o BRICS+) de la mano de sus burguesías nacionales.

La socialdemocracia se opone al avance de la revolución, es la pata izquierda de la burguesía. Es claro que les tenemos que arrebatar a las masas que les siguen, pero no debemos caer en el seguidismo.

No se debe caer en el chantaje de “burguesía de izquierda o ultraderecha”, igual el proyecto del capital continuará y gana el poder el que el capital ve más idóneo para salir adelante, cuál es mejor para mantener la hegemonía, la mansedumbre de las masas.

El reformismo es una estrategia que se aplica dentro del marco institucional existente. Sus reformas pueden incluir modificaciones en las leyes, políticas públicas o prácticas sociales, con el objetivo de abordar problemas e injusticias sin alterar o interrumpir el funcionamiento del sistema establecido.

No se trata de personajes con una buena reputación moral o valentía, sino del programa político, sus estrategias, sus tácticas y su naturaleza.

Aunque existen corrientes y fenómenos que se reivindican “socialistas”, “comunistas” o “marxistas”, no por ello lo son, el análisis estructural y holístico es indispensable para una correcta caracterización.

Los nazis se podrán llamar ‘socialistas’, pero ahí es donde debemos defender un legado revolucionario tanto de la derecha como del oportunismo.

Así entonces, no es pretender un paraíso idílico e imposible ni una demagogia de capitalismo de Estado, sino de cambios estructurales conscientes no sólo de los límites de la actual estructura, sino capaces de superar el estadío actual.

La socialdemocracia y el liberalismo de izquierda han sido el canto de las sirenas para la izquierda, al mismo tiempo, históricamente no sólo demuestran una y otra vez que protegen a la burguesía de la revolución, sino que terminan allanando el camino a la ultraderecha.

Hoy como antes, en la izquierda hay dos posiciones mayoritarias, por un lado el ultraizquierdismo, sectario, un puritarismo aislacionista o ultravanguardista; por el otro lado, el centrismo (no exento de ser sectario frente a otras corrientes) que prefiere ir a la cola del colaboracionismo de clase.

Las facciones revolucionarias no se distinguen por ser mayoría, sino por identificar y trabajar por una ruptura de este ciclo a través de crear una masa crítica suficiente y el aprovechamiento de las oportunidades.

Ante la falsa dicotomía de #Lula o #Bolsonaro en #Brasil, el llamado es a no desviarnos de un camino revolucionario. No necesitamos más socialdemócratas que le abran la puerta a la derecha, necesitamos militancia revolucionaria y postcapitalista.

#SocialismooExtinción 

¡Socialismo o extinción!

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