El trabajo del futuro: las tecnológicas.

El trabajo del futuro: las tecnológicas.
Nicolas Barros. 27/01/2023.

Entre noviembre de 2022 y enero de 2023 se ha producido el despido de 97,000 trabajadores en las empresas denominadas tecnológicas, téngase en cuenta que los datos abajo indicados corresponden a las más conocidas, por lo que con seguridad no deben ser las únicas ni las últimas.

Meta: 11,000 despidos el 09/11/2022.
Twitter: 3,500 despidos el 18/11/2022.
Cisco: 4,100 despidos el 20/12/2022.
Goldman Sach: 3,200 despidos el 22/12/2022.
Coin Base: 2,050 despidos el 02/01/2023.
Byte Dance (TikTok): 13000 despidos el 04/01/2023.
Amazon: 18,000 despidos el 05/01/2023.
Philip: 4,000 despidos el 12/01/2023.
Salesforce: 8,000 despidos el 15/01/2023.
Microsoft: 10,000 despidos el 18/01/2023.
Wallbox: 250 despidos el 18/01/2023.
Alphabet: 12,000 despidos el 19/01/2023.
Box Media: 130 despidos el 20/01/2023.
Spotify: 600 despidos el 24/01/2023.
Intel: 544 despidos el 25/01/2023.
SAP (Alemania): 3,000 despidos el 26/01/2023.
IBM: 3,900 despidos el 26/01/2023

Estos números son categóricos: las empresas tecnológicas lejos de crear empleo, lo destruyen de manera directa, por lo que se termina el discurso falso, dirigido a sectores medios de la juventud en los países imperialistas y algunas semicolonias con desarrollo medio, de que el ¨futuro¨ está en prepararse para buscar empleo en esas empresas.

Cabe aclarar que el argumento sostenido fue falso siempre, no sólo ahora cuando despiden abiertamente. El emerger de esas empresas significó la destrucción de cuatro puestos de trabajo en la industria, por cada uno que creaban, por lo que incluso en su mejor momento fueron destructoras de trabajo en general. En el capitalismo no hay sectores estancos y en esta época del capitalismo senil, el incremento tecnológico que modifica la división del trabajo sólo trae más caída de la ocupación y de los ingresos relativos para la clase obrera de conjunto y esto está lejos de cambiar.

El conjunto de las empresas denominadas tecnológicas abarcan una serie de ramas de la producción muy extensa, laboratorios, comunicaciones, entretenimiento, electrónica, defensa, construcción, finanzas, comunicaciones, real state, agro, energía, transporte, logística, etc. Paralelamente al desarrollo explosivo de aquellas compañías se producía la reconversión con despidos masivos en todos estos sectores, que tercerizaban sistemas y procesos hacia aquellas a fin de bajar costos adaptándose a los cambios para sobrevivir.

Algunos pocos ejemplos, las entidades financieras se desprendieron de cientos de miles de empleados y sucursales tercerizando en ¨tecnológicas¨ de back office. Igualmente sucedió con las compañías de turismo, de aviación y de retail. Las empresas de transporte, logística y de servicios portuarios se reconvirtieron cediendo las operaciones a empresas ¨tecnológicas¨ que dan soporte a esas operaciones, cuya contracara son los despidos masivos.

En el campo las grandes compañías de agronegocios contratan ¨tecnológicas¨ que se hacen cargo de toda la operación, asesorando sobre el tipo de cultivo a implantar de acuerdo a la calidad de la tierra disponible, los pronósticos climatológicos y los futuros de los granos que prometen mayor rentabilidad. La semilla, las rotaciones, fertilización, agrotóxicos, control de plagas, contratistas de siembra, fertilización y cosecha, así como el silaje, los seguros y la colocación de los granos a los exportadores o el mercado interno de forma totalmente online, con el apoyo de las visitas periódicas de un ingeniero agrónomo. Como ha sucedido siempre en la historia del capitalismo, los avances en técnicas y herramientas han revolucionado los medios de producción, aumentando la productividad del trabajo humano y consiguientemente la ganancia capitalista a través de la apropiación sin pago de parte del trabajo humano.

Una consecuencia de esto fue que desde comienzos del capitalismo hasta el fin del siglo XVIII, signado por la conquista imperial de las colonias, la consolidación del capital financiero y los monopolios, con cada cambio tecnológico se generaba un incremento del capital y de la ocupación que iba acompañada del incremento de los salarios (aunque estos cayeran en términos relativos); a partir de allí esto se invirtió y esos mismos cambios pasaban a multiplicar los despidos y la desocupación generando enormes ejércitos de parados en todos los países. La caída de los ex Estados Obreros y el emerger claro de la destrucción ambiental y sus consecuencias a partir de la última década del siglo XX, hizo que todo avance tecnológico generara millones de despidos adicionales.

Como marxistas jamás hablamos de tecnología en abstracto, sino en una situación dada; la tecnología en general dentro del capitalismo siempre tuvo un único objetivo: mantener la tasa de ganancia de la burguesía, fundamentalmente de las grandes corporaciones, pero en esta época y de conjunto solo puede lograrlo a costa de la destrucción del ambiente, de las especies, y de las masas.

Ligado a lo anterior está el rol histórico de la tecnología en la satisfacción de necesidades, que surgían producto del avance en las condiciones generales de vida de las masas; esto hoy tampoco es así, sino lo contrario ya que fruto de la involución, en parte producida por la tecnología, todos los nuevos desarrollos buscan vender productos y servicios objetivamente innecesarios, que la clase dominante coloca como nuevas necesidades con un vértigo enloquecedor, dirigidos a los sectores sociales que pueden pagarlo y que sólo generan peores condiciones a futuro para todos.

• Basta de monopolios gigantes que controlan nuestras vidas.
• Expropiación bajo control social de trabajadores y usuarios.
• Los trabajadores y usuarios asesorados por científicos son quienes deben decidir que tecnologías desarrollar.
• Paremos la degradación de la humanidad.
• Paremos la destrucción del planeta y las especies.

¡Socialismo o extinción!

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