
¿Por qué es importante definirlo?
De forma genérica, se entiende por trabajo cualquier actividad o esfuerzo físico o mental para lograr un objetivo. Sin embargo, no por ello todas las personas que hayan hecho algo así, son ya clase trabajadora.
Desde el marxismo, la clase trabajadora está formada por quienes dependen principalmente de vender su fuerza de trabajo para obtener sus medios de vida.
¿Todos los asalariados son proletarios?
La pertenencia de clase no depende del ingreso, la profesión o el prestigio, sino de la posición dentro de las relaciones de producción.
El capitalismo, además de la naturaleza y la producción de plusvalía, requiere de coerción, consenso y reproducción social, muchas de estas actividades son pagadas, otras no aunque sean mercantilizables o individualizables.
Hay quienes están sujetos a un régimen de producción directa de plusvalía, otras personas mas bien garantizan las condiciones para ello; la esclavitud, en cambio, hace que la persona misma sea directamente una mercancía, no un trabajador moderno, pero que sí se encuentra incorporado en la lógica capitalista al igual que el “ejército de reserva”, aunque sin ser el centro.
Clase en sí y Clase para sí:
Una cosa es la pertenencia de clase en sentido económico, pero la consciencia de clase es indispensable para constituirse en un sentido político, que va más allá de reconocerse como clase trabajadora, sino de reconocerse y actuar como sujeto histórico de cambio.
Aquellas actividades que consisten en la defensa del capital, especialmente enfocadas en mantener la opresión de clase por parte de la burguesía, se excluyen del papel de clase para sí, es decir, del sujeto histórico de cambio por su papel reaccionario.
La identificación de la clase trabajadora como sujeto histórico de cambio no es un aspecto de gustos, moral ni cuantitativo, sino cualitativo, es clave en la sostenibilidad del sistema, se encuentra preorganizado, genera riqueza, se universaliza. No obstante, para que este potencial revolucionario se materialice, la conciencia de clase es un primer paso, pero no es espontánea, lineal ni perfecta. No se trata sólo de “tomar el poder”, quiénes, qué y los cómo importan.
La alianza con toda la población explotada y oprimida es clave, estratégica e imprescindible en muchos casos para la formación de un bloque sólido postcapitalista revolucionario, un proceso posible sólo con una buena conjugación de factores objetivos (contexto) y subjetivos (organización), que analice los errores, vicios y degeneraciones para avanzar mejor.
Referencias:
- Marx, K. (1867). El capital: Crítica de la economía política (Libro I).
- Marx, K., & Engels, F. (1848). Manifiesto del Partido Comunista.
- Marx, K. (1849). Trabajo asalariado y capital.
- Lenin, V. I. (1902). ¿Qué hacer?.
- Gramsci, A. (1981). Cuadernos de la cárcel
- Braverman, H. (1987). Trabajo y capital monopolista: La degradación del trabajo en el siglo XX.
- Poulantzas, N. (1979). Estado, poder y socialismo.
- Wright, E. O. (2015). Understanding Class.
- Harvey, D. (2014). Diecisiete contradicciones y el fin del capitalismo
- Federici, S. (2013). Revolución en punto cero: Trabajo doméstico, reproducción y luchas feministas.
- Bhattacharya, T. (Ed.). (2017). Social Reproduction Theory: Remapping Class, Recentering Oppression.