#Sudán: El futuro es Somalía

Sudán es un buen ejemplo de la tendencia imperante a la involución en todo el globo, demás está decir que esta tendencia se manifiesta en los cinco continentes, entre los cuales se observa solo diferencias de grado y de velocidad. Sudán se ubica entre aquellas semicolonias cuya involución es más veloz y aguda.

Las dos expresiones más relevantes de la decadencia final del capitalismo, a saber: las catástrofes producto de la deliberada destrucción ambiental por un lado y el conflicto interimperialista entre USA y sus aliados con China y los suyos por otro, son las respuestas que el capitalismo moribundo ensaya en pos de postergar la inevitable caída de la tasa de ganancia, se manifiestan en Sudán con arreglo a sus particularidades.

Franjas crecientes de la población cercanas al 60% están viviendo en condiciones de subsistencia, contingentes de cientos de miles escapando de la hambruna, las masacres, la reducción a la servidumbre y las pestes, medio millón de sudaneses se hayan refugiado en Chad en condiciones deplorables, mientras otro millón trescientos mil lo hacen en otros países limítrofes.

Características generales.

Sudán tiene una superficie total de 1879000 km2 y se divide en tres regiones bien delimitadas, al norte el desierto que ocupa alrededor del 30% de la superficie total, al centro la franja de estepa semiárida del Sahel y al sur la zona de selva tropical.

La población estimada a 2021 era de 43,8 millones y tiene la mayor tasa de natalidad del planeta consistente con una de las mayores tasas de mortalidad infantil de 0 a 5 años.

Su PBI ronda los u$s 35000 millones, con una desocupación que según los datos oficiales es del 27% de la población económicamente activa (PEA), pero que en realidad supera ampliamente ese valor.

Las exportaciones alcanzan los u$s 3800 millones mientras que las importaciones llegan a los u$s 7000 millones y su deuda supera los u$s 60000 millones.

Entre sus principales exportaciones por valor se encuentra el oro, el petróleo, los textiles y el cemento.

Sus principales clientes son Emiratos Arabes Unidos (EAU), China, Arabia Saudí, Egipto e India y sus proveedores más destacados son China, Emiratos Arabes Unidos (EAU), Rusia e India. Sus importaciones se dividen entre equipos y viene intermedios y alimentos.

Sudán tiene ingresos por servicios importantes a partir de los dos oleoductos que transportan el crudo desde Sudán del Sur hasta Port Sudán.

Entre los principales inversores se encuentran las compañías petroleras China National Petroleum Corporation (CNPC) y Sinopec, la malaya Petronas, la emiratí Al Thani, la turca Zafer y la angoleña Sonangol. El estado sudanés se haya asociado a algunas de ellas a través de un consorcio público privado.

Si bien la plaza financiera es pequeña, existen 37 bancos comerciales, 12 de ellos de capital extranjero.

Algunos antecedentes.

Luego de décadas de resistencia la ex colonia de Gran Bretaña administrada por Egipto logró su independencia el 1º de enero de 1959.

La última década del siglo XX y el siglo XXI estuvieron caracterizados por el gobierno de Omar Al Bachir quien encabezó un golpe de estado el 30 de junio de 1989, autoproclamándose presidente el 16 de octubre de 1993.

En 1997 Bill Clinton entonces presidente de USA impuso sanciones al Gobierno de Al Bachir acusándolo de promover el terrorismo.

Desde la división acaecida el 9 de julio de 2011, a raíz de la que surgió Sudán del Sur, todos los problemas endémicos de la región no han cesado de incrementarse. A la pérdida de gran parte de su población y de la mayoría de sus ingresos provenientes del petróleo que se extrae en Sudán del Sur, se sumó el recrudecimiento de los ataques de los grupos yihadistas.

En las elecciones de 2015 el Partido del Congreso Nacional (NCP) de Al Bachir obtuvo el 94,05% de los votos. Luego del triunfo el gobierno implemento un duro plan de estabilización apuntado a la ¨racionalización¨ del gasto público, el aumento de los ingresos tributarios y la eliminación de los subsidios a los combustibles, gas, cereales y medicamentos que llevo a las primeras grandes revueltas en 2016.

El 11 de abril de 2019 las fuerzas armadas dan un golpe derrocando a Omar Al Bachir.

El 25 de octubre de 2022 el ejército dirigido por el general Abdel Fattah al Burham ejecutó un nuevo golpe de estado contra el gobierno civil de transición encabezado por el primer ministro Abdullah Hamdok, constituido después del derrocamiento del viejo dictador Omar Hasán al Bashir en 2019, tras tres décadas de dictadura feroz.

Escasas horas después del golpe el gobierno israelí de Naftalí Bennett saludaba al nuevo gobierno, así como el presidente egipcio, Abdelfatá al Sisi, el príncipe y gobernante Mohammad bin Zayed de los Emiratos Árabes Unidos y el Consejo de Estado de Arabia Saudí hicieron lo propio.

The Washington Post y The New York Times no dudaron en señalar como los principales impulsores del golpe a Egipto, Emiratos y Arabia Saudí. El New York Times informó además que el enviado especial de EEUU, Jeffrey Feltman, se reunió con el general Burham solo unas pocas horas antes del golpe.

Arabia Saudí y los Emiratos tienen buenas razones para apoyar el golpe, el general Burham fue el responsable de haber enviado soldados sudaneses, incluidos niños, a la guerra de Yemen para luchar al lado de las tropas saudíes y emiratíes durante todo 2020 y parte de 2021.

Las Fuerzas de Apoyo Rápido FAR surgieron de las milicias Yanyawid, acusadas de cometer crímenes de lesa humanidad durante el conflicto de Darfur (2003-2008) y son lideradas por Mohamed Hamdan Dagalo, que es considerado el hombre más poderoso de todo Sudán.

Es importante destacar que el grupo paramilitar FAR, ha acompañado al ejército no solo en el golpe de estado sino también en la posterior represión a los manifestantes en varias ciudades del país.

El enojo de la población con el golpe fue inmediato, convocándose movilizaciones en todas las ciudades del país a las que asistieron cientos de miles destacándose – al igual que en 2019- la presencia masiva de mujeres y jóvenes. Días después los empleados del aeropuerto y los pilotos se habían declarado en huelga y llamado a otros sindicatos a hacer lo propio.

Los Comités de resistencia en los barrios y la Asociación de Profesionales de Sudán se negaron a apoyar a alguna de las dos partes y lideraron las movilizaciones condenando el golpe y demandando ¨…la disolución del consejo militar que ha tomado el poder en el país, su entrega a los civiles y la rendición de cuentas. La reestructuración de las fuerzas militares, de inteligencia y de seguridad, desmantelar grupos paramilitares y poner fin a las injerencias extranjeras.

La situación actual.

Esos Comités han dejado de existir, hoy no están funcionando, por lo que se vuelve urgente construir nuevos comités aglutinando a trabajadores, desocupados y pobladores que organicen su propia defensa y la de los manifestantes y activistas de los ataques tanto del ejército como de las FAR y las milicias fundamentalistas. Eventualmente estas organizaciones podrían convertirse en el germen de un nuevo régimen que termine con los gobiernos genocidas aliados de las potencias imperialistas y todos sus políticos empleados de las empresas multinacionales que explotan a la población y destruyen el ambiente y las especies.

Desde la Organización de Izquierda Revolucionaria, condenamos el golpe y apoyamos incondicionalmente a quienes resisten activamente, por eso:

• Abajo la dictadura.
• Nada con el ejército, las FAR, ni las milicias fundamentalistas.
• La izquierda en todo el mundo debe expresar su apoyo a la resistencia y organización contra el régimen donde fuera posible hacerlo en forma activa.
• Fuera todos los imperialistas de África.
• Unidad del Sahel contra USA, Francia, China y Rusia.
• Fronteras abiertas y ayuda para todos los migrantes.
• Por un Movimiento Antiguerra Revolucionario.
• Por un gobierno obrero y campesino.
• Por una Federación de estados Socialistas del Sahel.

¡Abajo el capitalismo depredador, por un mundo socialista!
#SocialismooExtinción

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