¿Qué es el Seguro Social y qué seguridad social queremos?

La Seguridad Social nace como una forma de sistema de protección social, más allá de la salud, pero para el control social.

Una política de “palo y zanahoria”

Originalmente fue parte de una política de “Estado de Bienestar” inaugurado por el canciller del Primer Imperio alemán, Otto von Bismarck para amansar a la clase obrera con el Estado burgués y alejarla de la revolución.

La expansión

Dentro de este esquema original, se incluían:

  • Seguro de enfermedad
  • Seguro de accidentes de trabajo
  • Seguro de invalidez y vejez

En el esquema mexicano, se sumaron:

  • Guarderías y prestaciones sociales.
  • Centros deportivos y culturales

Bajo la perspectiva de proveer de un esquema más integral, aunque dividido en dos.

A su vez, las masas comenzaron a exigir esto como un derecho social.

Es decir, la seguridad social debería integrar la previsión social, pensiones y jubilaciones, sistemas de apoyo para la vivienda, defensoría laboral, el seguro de desempleo, licencias de cuidados, de duelo, Sistema Nacional de Cuidados (guarderías, asilos, comedores, centros de apoyo y servicios comunitarios), capacitación laboral, cooperativas, apoyos a emergencias, espacios deportivos, culturales etc.

Ahora, con la promoción del “Sistema de Cuidados” éste debería ser integrado a la seguridad social.

Así, debemos superar el planteamiento de la 4T que mantiene la fragmentación, modificaciones más superficiales pero no atiende problemas estructurales, mucho menos aquellas que verdaderamente cimbran la base del poder.

Debemos de terminar con la fragmentación del sistema y tener uno diverso pero unificado.

Un sistema de seguridad social debería de lograr articular diversas funciones sociales para garantizar no sólo un desarrollo humano y social, sino un esquema de justicia.

Democratización

Para que ello deje de ser una forma de legitimación del Estado burgués, se necesita integrar la participación obrera y popular en la toma de decisiones, lo que además facilita una rendición de cuentas y supervisión más directa.

Todas las personas somos pacientes y la base trabajadora es la que mejor conoce el sistema de salud.

Financiamiento

Para ello es indispensable regresar al esquema de financiamiento tripartito mixto o “solidario” (empleadores, trabajadores y el Estado) pues la seguridad social es responsabilidad de toda la sociedad.

La cobertura debería ser realmente universal y total, pues hoy en día las reformas empresariales al sistema de pensiones, los recortes, la informalidad, el charrismo sindical y desmantelación del sistema han dejado a una gran cantidad de la población fuera.

Tremenda desigualdad sería imposible sin la corrupción, los privilegios, las herencias, la explotación, etc.

¿Se puede sostener?

En México, el 1% de la población acapara el 38% de la riqueza nacional y el 10% el 70% mientras que el 50% sólo tiene el 2.3%.

Además de un reacomodo presupuestal, todavía se pueden recortar sueldos de altos cargos públicos, no se diga los impuestos progresivos a la riqueza.

Al regularizar empleos y el sector formal aumenta la cotización a los fondos sociales, y quienes sí paguen seguridad social, quedarían exentos de la retención de plusvalía por seguridad social.

Este sistema integral deberá basarse también en la formalidad y no en esquemas evasivos (becariato).

Y no sólo es empleo, son garantías laborales y priorizar el bienestar por sobre las ganancias.

Con malas condiciones de vida, no habrá relevo demográfico.

No queremos que nos inunden con programas sociales, se necesitan cambios estructurales.

La precarización laboral de hoy tendrá costos muy altos mañana.

Impulsemos una alternativa revolucionaria capaz de dar este paso.

¡Por una seguridad social integral, universal y democrática!

¡Que nadie quede fuera!

¡Dignidad y justicia para todxs!

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