
Bolivia atraviesa una profunda crisis económica, social y política marcada por el deterioro de las condiciones de vida de las masas trabajadoras y populares, el aumento del costo de vida, la precarización laboral, el saqueo de los recursos naturales y la subordinación de la economía nacional a los intereses de las multinacionales imperialistas, que han generado un creciente descontento social expresado en movilizaciones, huelgas, bloqueos y enfrentamientos en distintas regiones del país.
El gobierno asesino de Rodrigo Paz ha respondido con más represión, calificando la revuelta como un intento de golpe de estado. La creciente militarización y el apoyo de gobiernos aliados de la región muestran el intento de sostener el régimen al servicio de los intereses imperialistas y de las clases dominantes locales. De hecho, el gobierno argentino envió dos aviones Hércules con material represivo y no descartamos que estas acciones respondan a directivas emanadas desde Washington a través de iniciativas como la “Alianza de Seguridad Americana” (Escudo de la Américas), integrada por distintos gobiernos de Sur y Centroamérica. Sería lógico esperar nuevas ¨iniciativas¨ de otros gobiernos proyanquis de la región como Noboa en Ecuador, Peña en Paraguay, Kast en Chile, Venezuela o Perú.
Ante esto se vuelve imprescindible levantar un “Escudo de la Clase Trabajadora sudamericana” para impedirlo, recurriendo al bloqueo de toda ayuda al gobierno de Paz, sean armamentos, municiones o tropas si decidieran invadir territorio boliviano.
Debemos poner en pie Comités de Ayuda y Coordinación con la comunidad boliviana presente en cada país, para enviar asistencia del tipo que se requiera y proponer medidas de acción bajo mandato de asambleas de trabajadores que surjan en solidaridad con la lucha del pueblo boliviano. Paralelamente es necesario comenzar a organizar brigadas internacionales para marchar a combatir en Bolivia en caso de intervención extranjera.
Basta de confianza en la patronal y sus partidos, sean conservadores o populistas, así como en las direcciones sindicales traidoras.
- Destitución inmediata de Paz y todo su gobierno.
- Ninguna negociación parcial o sectorial.
- Implementación de medidas de autodefensa en bloqueos, movilizaciones, reuniones y asambleas.
- Ninguna contemplación con los grupos parapoliciales y lúmpenes.
- Todo trabajador sin representación debe dirigirse y ponerse a disposición del bloqueo más cercano.
- Ni negociación ni elecciones tramposas con los mismos.
- Por un gobierno de trabajadores, campesinos y originarios, compuesto por delegados elegidos democráticamente en los bloqueos y organismos de base que hoy afrontan la lucha en las calles.
- Abajo el capitalismo explotador.
- Construyamos un Partido Revolucionario Antiextincionista